Ya no te busco
Ya no te espero
Ya no te sueño
No sé quién eres
No sé dónde estás
Ni con quien estas
En la oscuridad
de mi soledad
me refugio.
Ahí, me resigno
seguro y adormecido.
Mientras indolente,
espero sin pesar,
que la comparsa
termine de pasar
Por José Pepe Alvarez