Psicología

Hijos y Entenados

Hay una conocida frase muy usada por la política en América latina que dice “no debe haber ni hijos ni entenados”. Hace referencia a que debe tratarse a todos por igual. Debe tratarse a todos como hijos. En política se la usa para hacer demagogia.

La palabra “entenados” viene del latín “antenatus”, palabra formada por “ante”, cómo antelación y “natus” nacido, la palabra entenado significa literalmente “nacido antes” y se usa para designar a un hijastro, por ejemplo

Familias de antes

Mi familia materna es una familia ensamblada. Mi abuelo hace pareja con mi abuela hace como unos setenta años, tal vez. Mi abuelo llegó a la pareja con hijos, mi abuela también y la nueva pareja agregó algunos más a la familia.

Viví mi infancia sin notar el ensamble, jugaba con los hijos de todos y todos eran mis tíos,  y así es hasta el día de hoy. En los cumpleaños, casamientos y cualquier evento éramos una multitud. Jamás note las diferencias. Después de grande, casi muy grande, fui interesándome de la historia de la familia. Pero mi abuela y mi abuelo son únicos e insustituible y con ellos me crié jugando.

Lo que cambió fueron las épocas. En aquel entonces, todos éramos pobre o muy pobres y a lo sumo las peleas entre los niños eran, por la última semita u hogaza de pan casero para comer con el yerbiao o el racimo de uva. Y entre las mujeres, por ver quien hacia el picadillo de carne, o quien hacía la masa y a qué hora se llegaba para el armado de las empanadas. La horneada estaba asegurada. Lo hacía mi abuelo que tenía fama de “conocer el horno de barro”.

Hoy la sociedad es un poco diferente. El hombre y la mujer trabajan, tienen cuentas bancarias diferentes, hay más sentido de la independencia, y menos apego por la familia y más apego a lo material, más cosas que comprar, más que aparentar, menos tolerancia, menos solidaridad y existe como solución el divorcio exprés.

Familias modernas

En familias modernas es más difícil el ensamble, y hay parejas que jamás logran encajar

Para hacer la lectura más rápida, vamos a llamar Él, al hombre, Ella, a la mujer que formarán la nueva pareja y Nuevo a los hijos de ambos

Las familias ensambladas modernas se pueden componer con hijos de Ella solamente

Con hijos de Él solamente, con hijos de Ella y de Él.

El punto es ver cómo se resuelven las relaciones con la llegada del Nuevo hijo, el hijo de la pareja.

Antes de la llegada del “Nuevo”, todos eran hijos de Él o de Ella. Con la llegada del “Nuevo”, todos los anteriores pasan a ser “entenados o anteriores” y el hijo es el “Nuevo”.

Y quieran o no, la diferencia se establece inmediatamente entre los anteriores y el Nuevo.

La convivencia amplía las diferencias

La ley Argentina normalmente otorga la tenencia de los hijos a la madre. Y cuando la madre forma una nueva familia, su pareja, El y Ella,  deben admitir, proveer, prever y organizar su  hogar en base a la cantidad de miembros que la formarán desde el inicio, más los “Nuevos” que pudieran llegar.

Es decir, el hombre debe aceptar que, “Yo, tú y todos los tuyos, somos esta nueva familia”, más “todos los míos, pero que viven con su madre”.

Estás diferencia tienen lógica material, práctica y legal, pero no tienen lógica sentimental ni para el padre ni para los hijos anteriores del padre.

Los hijos anteriores de Ella gozarán de todos los beneficios de la convivencia como el hijo nuevo, por que sus necesidades son cercanas, conocidas y satisfechas de inmediato, pero los hijos anteriores de Él, no.

Los que primeros las perciben estas diferencias, son los hijos anteriores de Él. Se dan cuenta de que pasan de categoría de hijos a categoría de Visitas.

Van a la casa del padre de vistas, con reglas diferentes a las de su madre, las impuesta por la nueva pareja del padre. Se dan cuenta que sus cosas no pueden estar en ese nuevo hogar, ni tienen espacio estructural como para vivir mucho tiempo ahí.

Al principio, el padre también las percibe, pero prefiere ignorarlas, primero está su pareja, Ella, y la felicidad de ambos y preservar la familia. La nueva familia.

Pero como un virus con baja carga viral, – término incorporado al lenguaje común en esta pandemia – la Culpa por las diferencias se instala en la cabeza de Él también, al principio, como una culpa manejable.

Por el contrario, Ella sabe que  cuando el hombre viene con hijos nacidos antes, esos niños no estarán a su cargo, no convivirán con ella y su crianza será problemas de su madre biológica.

Ella supone que el acuerdo está perfecto, Su Familia está compuesta por Ella, sus hijos anteriores, Él y sus hijos Nuevos.

Él sabe que el acuerdo no está bien, le faltan sus hijos anteriores para tener a su familia completa. El sueña que un día que podrá ser el cacique de su tribu, con todos sus hijos y todos su nietos a su alrededor.

La responsabilidad por los hijos anteriores de Ella es la misma que para con sus hijos nuevos, puesto que conviven.

La responsabilidad de Ella, es solo para con sus hijos propios. Los otros son responsabilidad de su madre biológica. Hará el esfuerzo de recibirlos una o dos veces por semana, pero deberán acatar sus reglas, puesto que es SU CASA, y ante el conflicto entre los niños, su corazón le indicara quién está primero y en ese sentido juzgará.

Lo mismo sucederá cuando se seleccionan regalos de fin de año, o vacaciones de familia. Ella contará con su propio presupuesto fruto de su trabajo, más la parte que le corresponde poner a El, entre muchísimas cosas que suceden durante todo un año, o toda una vida. Es decir, los hijos anteriores de Ella y los nuevos, gozarán de más presupuestos que los hijos anteriores de El. Y estas suelen ser diferencias económicas muy importantes.

¿Cuál es la familia que se va de vacaciones?, porque no se pueden ir todos juntos, es muy caro, no da el presupuesto, además no entran todos en el auto. Son algunas de las muchas excusas que se argumentan para dejar a algunos miembros a fuera del plan de familias con diferencias.

Entonces, los hijos que se quedan mirando como “los otros” con MI PADRE se van de vacaciones, son siempre los entenados de Él.  El resentimiento, es un sentimiento que los invade. Y es contra su padre primero y contra el resto de esa “otra familia” después.

El sentimiento de culpa

Por otro lado, en el padre, la Culpa comienza a crecer en su interior. Pero no tiene forma material de darle solución, y sabe que no va a encontrar una voz auténtica en Ella que le ayude a resolverlo. A veces ni siquiera lo puede plantear como tema de debate.

Antes del conflicto, preferible, el silencio.

Él se sabe herido, está partido en dos y lo estará para siempre. Y comienza a mentir

Las mentiras

Les miente a sus hijos anteriores, trata de hacerles creer que así, las cosas están bien, que es así como debe ser, que no hay otras opciones, que no tiene posibilidades.

Y también comienza a mentirle a Ella, acepta cuando no tiene ganas de aceptar, sonríe cuando no tiene ganas de sonreír, calla cuando tiene ganas de gritar, parece que disfruta pero lo padece, quiere hablar pero no tiene quien lo escuche.

El tiempo pasa, los niños crecen y sus necesidades son mayores, que traducido, significa  más esfuerzo laboral, menos tiempo familiar, la nueva pareja se va transformando en vieja pareja, lo cotidiano hace su trabajo de desgaste.

Y la culpa también crece, por el tiempo perdido, por no haber podido estar completo y no poder disfrutar en armonía al cien por ciento con su familia completa. El herrumbre carcome poco a poco la relación de la que una vez fue la nueva pareja

Puede que los sentimientos para con su pareja, estén salvables, pero Él está roto y roto para siempre, por que no puede recuperar el tiempo, por que no puede vivir las experiencias en plenitud en cada etapa del crecimiento de todos sus hijos, sólo del Nuevo.

Como Hijos de madre soltera

La pareja cuando se forma entre un hombre que viene con hijos y una mujer sin hijos, aparece en principio como más sencilla. Pero a veces no es tan así.

Él puede venir  de una relación fracasada y Ella viene a construir una familia, y la familia de Ella, según imagina, se compone de El, Ella y los Nuevos hijos.

Los hijos anteriores de El, gracias a Dios y a la legislación vigente,  viven con la madre biológica.

Para Ella, Él lleva ventajas, ya tiene hijos. Los entenados de la nueva familia.

Para Ella es una experiencia nueva y quiere vivirla en plenitud. La experiencia de ser madre

La experiencia del padre, esta buena, pero la de Ella, es la de Ella. Parece lógico

Puede aparecer en algún momento, a raíz de alguna discusión o por lo que sea, una definición como; “Tú tienes TUS hijos y este es MIO”.

El derecho de propiedad sobre el Nuevo hijo se puede establecer con suficiente fuerza, como para que a partir de esa definición, que también es unilateral, se marque quien manda sobre la crianza del nuevo vástago de la familia.

Al principio puede ser cómodo para Él, pues, es jóven y está en edad de producir, dedica la mayor parte su tiempo a trabajar, y adquirir cosa que piensa que les hacen falta.

Pero con el tiempo, los niños crecen, las relaciones entre madre e hijos se afianza y la relaciones entre hijos y padres se distancia. El comienza a notar que va perdiendo autoridad dentro del nuevo hogar.

La situación empeora cuando los niños se vuelven preadolescentes o adolescente y bajo la tutela protectora de la madre, como si ésta fuera soltera, desafían la autoridad del padre avalados por la madre cuando afirma “Estos hijos son míos, los tuyos son los otros”, o “Con mis hijos no te metas

Se incorpora en Él la sensación de falta de autoridad y falta de respeto en el hogar que Él piensa, que sostiene con su trabajo.

Se le conculcan sus derechos sobre prácticamente todo el andamiaje funcional del hogar y su rol se reduce al de simple proveedor

Con la cabeza puesta en la herencia

Al ser los hijos Nuevos, los de la nueva pareja, son también los menores de la familia.

Ella considera que al ser los Nuevos, más chicos, deben gozar de más privilegios y garantías frente a los hijos de Él, los entenados, que además, son mayores.

La lógica de Ella puede ser entendible desde cierto punto, pero no es justa a los ojos de las diferencias establecidas entre los unos y los otros desde el principio del armado de la Nueva Pareja.

Porque para Él los hijos son todos, pero para Ella, Los hijos son los de Ella y nada más.

Todos los frutos del esfuerzo laboral de Ella está abocado a resolver los problemas futuros de sus hijos, los nuevos. Y piensa que para Él, debería ser lo mismo, con el argumento de que son los más chicos.

Pero para Él, sus hijos son todos, con el agravante de la mochila llena de frustraciones, culpas, mentiras, faltas de respeto y vergüenzas, recolectados durante todo el tiempo que llevan juntos El y Ella.

Y en su último acto sobre esta tierra, su herencia, que es debatida por todos y en vida de ÉL, debe pensar si comete otra injusticia más o trata de alguna forma de compensar las faltas emocionales, sentimentales, falta de dedicación, a la que fueron sometidos sus otros hijos, los Entenados, por años.

Pero también sabe que no hay compensación económica que resuelva esos faltantes

Él debe tomar una decisión.

Comentario:

Las parejas ensambladas nuevas deben tener en cuenta que en el inicio, las emociones y las pasiones los llevan a pensar que con los acuerdos previos a la decisión de la unión convivencial, les resolverá en el futuro todos los conflictos que aparezcan. Pero no es así.

El universo de conflictos al que serán sometidos, tendrá a la nueva pareja al borde de la ruptura siempre, y que es imprescindible antes de tomar una decisión de convivencia que racionalmente antepongan el análisis desapasionado, práctico y sentido común al conflicto que generan sobre los hijos y los entenados.

Lo que me parece que deben saber  El, Ella, Los Nuevos y los Entenados, es que una vez establecido el conflicto, es para toda la vida, con sus secuelas psicológicas complejas para algunos de los miembros de la familia más que para otros.

El pensamiento práctico, tal vez debería llevarlos a la construcción de una relación basada en el diálogo permanente entre las parejas. Definir con claridad, justicia y comprensión LA FAMILIA Completa que formaron, sin exclusiones

Es un esfuerzo emocional tremendo el resolver todos los días estos conflictos

Sin embargo, algunos lo logran

Por José Pepe Alvarez

Jose Pepe Alvarez

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Jose Pepe Alvarez

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