Opinion

La Moral Social y el Exhibicionismo Moral

Todos tenemos un concepto intrínseco de la significancia de los que es correcto o incorrecto moralmente, dado que la bondad y la maldad esta íntimamente contenido en el ser humano.

Y como corresponde, el concepto de moral, esta en permanente discusión, lo que hace apenas unos años era considerado inmoral para nuestros padres, ahora, esos límites aparecen corridos a nuestros ojos de modernidad.

Una rama de la filosofía estudia el comportamiento humano en cuanto al bien y el mal.

Pero lo que puede decir la historia al respecto, es que el concepto de lo correcto o incorrecto ha variado en una especie de sube y baja por siglos. Y aunque no crean, esta variación a lo largo de los siglos, tiene que ver con los que hacen uso y abuso de la “condición de Buenos que dictan las reglas de la moral”.

En antaño, bastaba que un “Bueno” levantara un dedo contra alguien, Socrates, por ejemplo, para que condenado, muriera envenenado con cicuta en la antigua Grecia, o Galileo Galilei en la Italia antigua, o alguna simple mujer campesina acusada de bruja, para que levantaran un pira y los quemaran vivos.

Hoy no hay una pira, se remplazó por medios de comunicaciones, opinadores y redes sociales para “quemar la imagen” de alguien.

Bueno… en algo hemos avanzado, quema hay, pero no hay pira.

Lo moral y lo jurídico son conceptos relacionados, dado que el conjunto de leyes se basa en el conjunto de creencias, costumbres, valores y normas de un grupo social y funcionan como guía para el bien obrar y el bien juzgar.

Es decir, el Derecho vigente tiene una dependencia directa de la Moral Social vigente.

Ahora, cuando llevamos la mirada hacia los niveles superiores de administración de justicia, nos vamos a encontrar con la activa participación de los medios de comunicaciones, y debates en términos de grieta, lawfare, forum shopping, y otras yerbas.

Si tomamos el sendero de la POLÍTICA, la base de sustentación del todo el sistema republicano y de nuestra cotidianidad, puedo decir con convicción de que la “Política esta estancada desde hace muchos años”, entendiendo a la Política como la ciencia, el arte, que articula a los gobiernos con las sociedades humanas, con el objetivo mayor de buscar a la felicidad del pueblo.

Pero en definitiva, los funcionarios públicos, todos, que se cuentan por miles, mas empresarios, gremialistas, políticos, comunicadores sociales etc. los que de alguna forma, contribuyen a establecer los vínculos de las relaciones sociales cotidianas, surgen del seno de la sociedad de la que formamos parte, es decir, nosotros mismos, y nos adaptamos a sus reglas, a veces, con un ojo, otras con los dos.

La percepción de la gente de que la corrupción esta en todos los niveles del andamiaje organizacional de la sociedad, es insoslayable y forma parte importante de lo que aceptamos como “forma de vida”. Y por supuesto, de nuestro concepto vigente de Moral Social. La cuestionamos a viva voz, pero la aceptamos en plenitud de conciencia si nos conviene.

Bastaría con obtener una valoración social de la Justicia vigente  y del Estado en general, para saber en que nivel de moral se encuentra la sociedad. No es lineal, pero se aproxima bastante como trazo grueso.

Pero que cada uno haga su propia evaluación y obtenga su propio juicio.

Pero, sobre todos los males que cargamos en nuestra mochila, falta de trabajo, economía, pandemia, etc. también debemos soportar a los “buenos o muy buenos”

Exhibicionismo Moral

Definición: El exhibicionismo moral consiste en hacer una contribución al discurso moral público o social, cuyo objetivo es convencer a los demás, de que uno es “moralmente respetable”.

El malo siempre es el Otro.

Yo soy el bueno y puedo hablar mucho de lo bueno que soy, pero no me pidan que lo demuestre.

Pero lo más divertido, es que  puedo hablar mucho, de lo malo que es el Otro, pero tampoco me pidan que lo demuestre. Para eso está la Justicia. Yo solo hablo.

Los investigadores sociales, Justin Tosi y Bandon Warmke presentaron ante la Universidad del Norte de Illinois, la Universidad Estatal de Carolina del Norte, la Universidad de Michigan, la Universidad Wake Forest y la Reunión de la APA del Pacífico en el 2015, un trabajo que trata del fenómeno del exhibicionismo moral o lucimiento moral, ellos lo llaman moral grandstanding, que sería actuar o hablar de manera dirigida a atraer la buena opinión de la gente que observa.

Un extracto de ese trabajo se presenta aquí, al solo efecto de llamar la atención sobre este “fenómeno”, que nos afecta la vida sin darnos cuenta.

Jeanine Añez ex presidente provisoria de Bolivia con la Biblia en la mano y el mazo dando

Pero el punto es; es que el exhibicionismo moral es inmoral. Por el simple razonamiento de la lógica.

Es como transformar una contribución al discurso moral, en un proyecto de vanidad.

1.- Características

El fenómeno del exhibicionismo moral tiene dos características principales.

La primera, es que la persona quiere ser considerada moralmente respetable.

El exhibicionista moral buscaría señalar que aunque otros no cumplen o no llegan a ese estándar mínimo, él o su grupo si llegan.

¿De quién busca reconocimiento el exhibicionista moral?

Normalmente va a ser de los miembros de su propio grupo para subir en estatus.

Pero también puede ser el reconocimiento de los miembros de otro grupo, con los que uno no está de acuerdo. Al presentarse como moralmente superior se trataría de ganar esa disputa y que el otro se someta.

En otros casos, puede ser un exhibicionismo dirigido a una audiencia general. En definitiva, lo que se busca, es impresionar.

Hay que señalar que el exhibicionista no necesita creer realmente que él tiene un gran nivel de respetabilidad moral, puede fingirlo.

Imaginemos el caso de un político que finge simpatía por la libertad de expresión pero lo que solamente está buscando, es su opinión favorable y con ello, los votos de los ciudadanos, en el menos malo de los caso. Pero también pueden ir más allá, y buscar además, por extorsión, u otros medios, que no se publique lo que no le conviene.

La segunda característica, es una variación de la primera y es que cuando uno hace una contribución al discurso moral social, el deseo de reconocimiento moral personalizado, tiene que jugar un papel preponderante al hacer ese aporte discursivo.

Puede que se haga también por otros motivos, pero si no se buscará un reconocimiento, no se haría.

La intención podría ser silenciar a un rival o minar la credibilidad de los demás, pero siempre presentándose el exhibicionista moral como más respetable moralmente y desvalorizando las contribuciones de los demás, porque provienen de alguien inferior moralmente.

  1. Manifestaciones del exhibicionismo moral

Una primera manifestación de este fenómeno, es que el exhibicionista tiene que subirse a los escenarios mediáticos.

Cuando se trate un tema, tiene que reiterar algo que ya se ha dicho, para que quede registrado que él está a bordo y si es posible, conduciendo.

Por ejemplo, aunque otras personas hayan expresado la necesidad de hacer una petición  o protesta por una injusticia, el exhibicionista podría añadir al discurso ya dicho, algo así por ejemplo; “quiero apoyar lo que han dicho otros, esta petición es vital y la suscribo por completo, necesitamos mostrar que estamos en el lado correcto de la historia”.

Es decir, que aunque uno no aporte nada nuevo a la discusión, la posición ha quedado registrada públicamente.

La segunda manifestación del exhibicionismo moral es la facilidad para caer en una escalada moral o en una especie de carrera de armamentos moral.

Si ante una mala actuación de un político, por ejemplo, alguien dice que hay que censurarle públicamente, otro podría pedir que hay que echarle y un tercero que hay que poner una demanda criminal contra él.

En ese afán de ser el más santo moralmente nada es suficiente.

Una tercera manifestación es la fabricación o invención de problemas morales donde no los hay.

Si el exhibicionista moral quiere mostrar que es superior moralmente a los demás una forma de hacerlo es identificar problemas morales donde otros, con una sensibilidad moral inferior, no los han visto.

Una supuesta injusticia no ha sido detectada por el radar moral de los demás, a ellos no les ha parecido problemática. Pero para resolver eso, está el exhibicionista.

En cuarto lugar, el exhibicionismo moral se caracteriza por muestras exageradas de agravio o de emociones fuertes como la ira.

La suposición, es que la persona que más se altera es la que tiene las convicciones morales o el sentido moral más desarrollado.

Se supone que hay una fuerte conexión entre tener convicciones morales acerca de un asunto y tener fuertes reacciones emocionales en esos asuntos.

El resultado final es que todo el mundo compite por ser el más agraviador por una acción supuestamente moralmente mala.

En quinto lugar, los exhibicionistas morales claman que sus puntos de vista son auto-evidentes: “si no puedes ver que es así como hay que responder no quiero saber nada contigo”, es decir, “estás conmigo o en contra mío“.

Que algo es auto-evidente señala que mi sensibilidad moral está muy finamente ajustada y la tuya no, ya que no puedes verlo.

3.- La moralidad del exhibicionista moral

Tosi y Warmke plantean que el exhibicionismo moral es malo y que no deberíamos hacer exhibicionismo moral. Estos autores creen que el exhibicionismo moral distorsiona y corrompe el objetivo final del discurso moral público social, que es mejorar nuestras creencias y el mundo.

Sostienen que el discurso moral público se corrompe de tres formas: aumentando el cinismo, llevando a un agotamiento del agravio y favoreciendo la polarización de grupo.

El cinismo al que se refieren Tosi y Warmke es más bien un escepticismo o una desilusión ante el discurso moral público.

Cuando sabemos que todo el mundo está presumiendo para mostrarse como el más santo moralmente, el resultado es que no nos creemos nada, y que damos por supuesto que el otro está actuando por motivos egocéntricos.

Si todo el mundo practica el exhibicionismo moral, aumenta el escepticismo y el cinismo.

El segundo efecto negativo es el del agotamiento del agravio o del ultraje.

Como el exhibicionismo implica un agravio excesivo o desproporcionado y manifestar grandes emociones ante cosas cada vez más pequeñas, se llega al punto en que ya no sabemos si las manifestaciones de agravio son realmente signo de injusticia o una exageración propia de una escalada de exhibicionismo moral.

Digamos que el abuso del agravio, le “ baja el precio” el valor del agravio.

Si ante cualquier tontería reacciono como si fuera el demonio, ya no tengo reacción apropiada para el verdadero demonio.

Y el tercer efecto negativo del exhibicionismo moral es la polarización de grupo, el fenómeno por el que los miembros de un grupo que delibera se van moviendo hacia posiciones cada vez más extremas.

Si se acepta una postura moderada siempre va a haber alguien que quiera destacar pidiendo una vuelta de rosca más a esa postura acordada y así sucesivamente.

Bueno, todo esto puede sonar muy teórico o muy filosófico y abstracto pero creo que es algo que vemos a diario en los medios saturante de comunicación y en las redes sociales, que están rebosantes de moralina.

Continuamente se trata de señalar que uno está en el bando bueno y encima que es de los más destacados de ese bando.

En Facebook o en Twitter el significado oculto de mucho de lo que hacemos es: “Mira qué bueno soy porque he dicho esta cosa importante aquí en Internet”.

Por ello es importante conocer este fenómeno, porque si lo conocemos, podemos parar a los  exhibicionistas.

Podemos señalar que están haciendo exhibicionismo moral y no darle el reconocimiento que busca y desincentivar así, evitar que otros lo hagan y que el fenómeno se generalice.

De lo contrario vamos a llegar a un nivel de exigencia moral y de santidad inalcanzable para todo el mundo y en el fondo, a un discurso moral cada vez más vacío.

Por José Pepe Alvarez

Referencias:

Justin Tosi y Brandon Warmke (2016). Moral Granstanding. Philosophy & Public Affairs 44:3 pp197-217

https://evolucionyneurociencias.blogspot.com/2017/02/el-exhibicionismo-moral.html

@pitiklinov

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